Charles Stevenson y la carga emotiva de las palabras

Si quieres venir al seminario «Perlas de la filosofía» y tener una clase por semana para nutrir la vida de sabiduría milenaria, puedes ver más acá: https://institutobaikal.com/perlas-de-la-filosofia/

Por Christián Carman

”Uds. son los ganadores”, les dijo un padre a los chicos que, angustiados pero enteros, acababan de perder el partido de fútbol. “Uds. son los ganadores porque no gana el que hace más goles, sino el que es capaz de sobrellevar la derrota con dignidad”. Lo que acaba de hacer este padre es lo que Charles Stevenson, llama una “definición persuasiva”.

Stevenson fue un filósofo norteamericano que estudió con un ojo muy agudo el lenguaje moral. Murió en 1979. Las palabras –dice– además de un significado tienen un contenido emotivo. Al oírlas provocan en nosotros ciertas emociones, positivas o negativas. Nos gustan que nos digan que somos cultos, no nos gusta que nos digan que somos egoístas. La palabra “culto” tiene una carga emotiva positiva, la palabra “egoísta”, negativa. La carga emotiva positiva le viene, a “culto”, a través de su significado. Está bueno ser culto porque valoramos la cultura, conocer a los clásicos, saber historia, literatura, etc. Pero, aunque el contenido emotivo viene del significado, queda como pegado a la palabra y no al significado. Así, en una definición persuasiva –sigue Stevenson– cambiamos el significado para redirigir el contenido emotivo de un significado a otro, pero conservando la palabra. Cuando el padre les dice a los chicos que, aunque perdieron, son los ganadores, está haciendo exactamente eso: cambia el significado de ganador para que ellos experimenten la carga emotiva positiva que tiene el hacer más goles que el rival, aunque no los hayan hecho.

Es muy útil darse cuenta de esto para entender muchas de nuestras discusiones. En general, hay una manera de detectar estas definiciones persuasivas: cuando aparecen, se usan expresiones como “X en realidad es” o “la verdadera X”. Por ejemplo, cuando escuchamos que “la ciencia en serio es…”, o que “la verdadera libertad consiste en …” o que “la amistad en realidad es…” son todas expresiones en las que lo que está en juego es la carga emotiva, no el significado.

Claro, las definiciones persuasivas no son estrictamente definiciones. Pretenden cambiar el significado para conservar la carga emotiva, pero las definiciones en serio son las que dicen lo que las cosas realmente son.

Christián Carman