De qué está hecho el éxito

Por Emiliano Chamorro

Vas a una conferencia, te amontonás con miles de personas para escuchar un “caso de éxito”, una persona a la que le fue bien haciendo lo que vos querés hacer. Suponés que estás aprendiendo de su experiencia. ¿Es así?

“El sabio aprende de los errores de los demás, el estúpido ni de los errores propios” dice el dicho. Pero el dicho puede ser verdad o no. ¿Es verdad que podemos aprender de nuestra propia experiencia y de la de los demás?

Saber si esto es cierto es esencial, porque la experiencia -propia y ajena- es, probablemente, nuestra principal fuente de aprendizaje y el aprendizaje es nuestra forma de mejorar en lo que hacemos. “Si hago esto así me va bien. Si hago lo mismo de esta otra manera me va mal. Por lo tanto, lo tengo que hacer así”

Para saber si podemos aprender de la experiencia tenemos que entender la relación entre cómo hacemos las cosas y los resultados que obtenemos. O sea, si los resultados que obtenemos son explicados por nuestra manera de hacer las cosas o por otros factores, como el azar.

En las próximas semanas vamos a ver que hay al menos tres ideas diferentes sobre este punto:

La primera es que lo que hacemos explica el éxito. Esta probablemente es la intuitiva y en la que todos creemos por default.

La segunda es que lo que explica el éxito es el azar. El éxito y el fracaso son dos impostores nos dice Borges. Y Taleb. Y Buffett.

La tercera es que en el éxito y el fracaso hay una dosis de causalidad y otra de azar.

Pensar sobre esto es probablemente una de las cosas más profundas que podemos hacer, porque adoptar una de estas tres ideas nos lleva por caminos muy diferentes sobre cómo aprender e, inclusive, sobre qué es justo y qué es injusto.

Probablemente si pensamos que el éxito es predominantemente merecimiento pensemos que es bastante injusto sacarle mucho a quienes tienen éxito para darle a quienes no lo tienen. Y vayamos a conferencias a escuchar gente exitosa.

Probablemente si pensamos que el éxito se debe primordialmente al azar y no al merecimiento pensamos que no está tan mal sacarle bastante a los que tienen mucho éxito para darle a quienes no lo tienen. Y construyamos para nosotros mismos sistemas de antifragilidad.

Seguimos con esto en la próxima newsletter de Serendipia y en el ciclo semanal vamos a ver un concepto enorme de Charlie Munger, esencial en la toma de decisiones y manejo de poder. Se pueden sumar acá: https://institutobaikal.com/serendipia/

Emiliano Chamorro

Si quieres recibir contenido gratuito y novedades de desarrollo personal y profesional suscríbete aquí:

Desarrollo Personal y Profesional