Dormio, la máquina de incubación de sueños

15/09/2020

Santiago López, profe de Frontera de la ciencia y la tecnología.

Por lo general, sucede de noche. Te acostás, apoyás la cabeza en la almohada, cerrás los ojos y justo antes de empezar a caer en el sueño, por un breve instante, entras en un estado difuso, que no es del todo sueño ni del todo vigilia. Un intermedio entre ambos en el que aparecen texturas, formas, sensaciones y flujos de pensamiento insólitos, hasta bizarros. Quizás reconozcas este estado si alguna vez te estabas por dormir y de golpe tuviste la vívida sensación de estar cayéndote, volviendo a la vigilia de un sacudón. También es común que sea un lapsus, en el que los sonidos de tu entorno inmediato se filtran en tu consciencia adormecida, y si te despertás, te cuesta distinguir si ese sonido es real o alucinatorio.

Es sabido que el sueño se compone de una serie de ciclos entre el llamado sueño NMOR (movimientos oculares no rápidos) y sueño MOR (movimientos oculares rápidos). Son los llamados “ritmos ultradianos”, definidos de manera standard dentro de los parámetros de los estadios Hori. Cada uno de estos dos estadios suceden aproximadamente 4-5 veces cada vez que dormís y están separados en subfases que tienen sus propias características fisiológicas y fenomenológicas. Al estado que describí en el párrafo anterior se lo suele llamar “sueño hipnagógico”, y sucede en la primera fase del sueño sin movimientos oculares rápidos (NMOR1, o N1). Es decir, el comienzo del proceso de dormir. La posibilidad de despertar recordando el sueño que tenías está más bien asociada a la fase MOR.  Pero la fase N1 tiene algunas propiedades especiales. A diferencia de las otras subfases del sueño NMOR, en ella es común recordar sueños, aspecto que vuelve a este periodo de la vida mental interesante en relación  con la creatividad, las emociones y la cognición en distintos niveles.

Como dijo Diego Golombek en un reciente encuentro de Fronteras de la ciencia y la tecnología: “cuando dormimos, no nos apagamos, sino que abrimos otras cosas”. Y estas cosas tienen un vínculo íntimo, y en gran parte misterioso, con los fenómenos de la vida consciente. En sueños, Mary Shelley sostiene haber concebido a Frankenstein, Paul McCartney al submarino amarillo, Mendeleiev a la tabla periodica y William Blake, muchos de sus poemas y pinturas. Dalí y Edison directamente tenían un método – que pueden probar en sus casas a ver si les funciona – para explorar activamente las posibilidades creativas de la vida mental durante el sueño hipnagógico. Se llama  “la técnica de la bola de metal” y sus instrucciones consisten en irse a dormir agarrando un objeto pesado en la mano. Cuando el cuerpo empieza a dormirse, los músculos se relajan, y esto hace que el objeto pesado se caiga, te despiertes, y logres capturar el instante anterior en el que tu cerebro se encontraba produciendo sueños hipnagógicos, y así extraer las ideas que transita durante ese momento.

Recientemente se diseñó un dispositivo que posiblemente signifique una evolución importante de la técnica de bola de metal. Se llama Dormio y su objetivo no solo es despertar a la persona en medio de un sueño hipnagógico, sino también influenciar en el contenido del sueño, o dicho de otro modo, “incubar sueños”.  Su funcionamiento es relativamente sencillo. Consta de tres sensores que detectan el ritmo cardíaco, la conductancia de la piel y el tono muscular de la mano. Estos sensores se comunican vía bluetooth a la app Dormio en un celular o una computadora. Cada vez que los sensores recogen datos fisiológicos que indican que la persona se encuentra en la transición entre N1 y N2, una voz grabada con el volumen lo suficientemente alto para que se escuche, pero lo suficientemente bajo como para no despertar, pregunta en qué estás pensando. Al mismo tiempo, activa un grabador que registra los reportes. Esto es importante, porque los segundos siguientes al despertar son fundamentales en la diferencia entre recordar u olvidar un sueño. Una vez grabado el reporte, la voz le comunica la frase: “Recordá pensar en un árbol” – aplica igualmente a zapatillas, duraznos, Mickey Mouse o lo que sea-. En su primer testeo con 50 personas, el 67% de los reportes grabados incluyeron contenidos de sueños directamente vinculados a árboles, que era el contenido que se quería incubar.

Esto quiere decir un par de cosas. Principalmente, que intervenir la trama del sueño con palabras concretas durante la transición entre N1 y N2, incrementa la posibilidad de soñar con temas evocados por esa palabra. Esto podría resultar útil tanto para la búsqueda creativa,como lo hacían Dalí y Edison, pero también para ayudar a tratar problemas relacionados con la ansiedad, la depresión y distintas dificultades para dormir. 

Otra cuestión interesante con Dormio es su diseño y su campo de aplicación, que ha sido poco explorado hasta el día de hoy. Casi todas las tecnologías de venta comercial están pensadas para la vigilia, pero son pocas las que están diseñadas para interactuar con la vida mental en sueños. La mayoría de ellas son apps que sirven para trackear estadios basándose en datos suministrados por sensores  o por sensores con los que los celulares vienen ya equipados. El problema de estas apps es que apuntan a detectar todos los estadios del sueño, un target demasiado alto para la baja eficacia de sus sensores. Para tener un registro preciso de los estadios Hori, se necesita un Polisomnograma, pero eso implicaría recolectar una serie de aparatos que sólo tienen sentido en una clínica del sueño; son caros, aparatosos y no es agradable dormir con ellos. En este sentido, Dormio propone una entrada mucho más minimalista al problema: si lo que queremos no es registrar todas y cada una de las fases del sueño, sino tan solo alguna de ellas, la implementación a nivel hardware y software será mucho más simple y menos invasiva. Al solo necesitar identificar la fase N1 para hacer su trabajo, Dormio puede reducir los parámetros fisiológicos a detectar a los tres mencionados anteriormente: presión cardíaca, conductancia de la piel y tono muscular. El diseño, así, se vuelve más barato y ergonómico.

Con todo esto, es posible que en un futuro no muy lejano, la pregunta “¿sobre qué elegiste soñar anoche?” pase a formar parte de nuestro panorama habitual.

Santiago López