Expedición Robinson o cómo generar un emprendimiento de supervivencia

25/08/2020

Carolina López Bueno, alumna de la clase abierta El proyecto de emprender

Supervivencia (RAE): acción y efecto de sobrevivir

Paso número uno: anotate en Expedición Robinson. Pareciera que este es el contexto actual, sobrevivir en un mundo lleno de monstruos pandémicos y olas imposibles de surfear.

¿Te cuento algo? El monstruo no existe, lo tenemos en nuestra mente. Benjamin Franklin contaba en su autobiografía, que el mayor temor que tenían los padres fundadores de Estados Unidos de América, era al ejército británico, les parecía un dragón de mil cabezas, invencible.

Franklin fue político, intelectual y científico, pero también dirigió a las milicias. Cuando pudo evaluar y entender al ejército británico, se dio cuenta que no era ni tan organizado ni tan perfecto, es ahí donde derrotó al monstruo, en su cabeza.
Así comienza el camino de emprender, de iniciar tu emprendimiento, sacate los monstruos de la cabeza. Si lo que estás necesitando es empezar algo hoy, ya, porque tus ingresos bajaron, este listado es el punto de partida:

1- Desmitificar. No hace falta ni contador, ni plan de negocios, ni página web, y mucho menos abogados. Solo hace falta que empieces. No impliques a nadie, solo a vos mismo, empezá tu proyecto, arrancalo, poné el auto a andar, subite a la bicicleta y pedaleá. Tenemos dos emprendimientos: uno de comida orgánica que hace 1 año está haciendo el estudio de mercado, probando distintos gustos con amigos, ya tiene el plan de negocios, instagram, pagina web, etc. Pero aún no vendieron un solo menú a nadie.

Tenemos un segundo emprendimiento, empezó en la pandemia, una cocinera aficionada que ya está vendiéndole a todos los vecinos de su edificio. ¿Cual tiene más posibilidades de crecer?

2- Hola Ego, no soy el centro del mundo. No podés asumir que nadie tiene plata porque vos en este momento no tenés plata. En los peores momentos de la historia de la humanidad surgieron grandes avances en todas las ramas (ciencia, tecnología, etc.), y aunque no lo creas, en los peores momentos hubo una explosión de consumo. ¿No me creés? Te doy un ejemplo: hoy Baikal quintuplicó su cantidad de alumnos. Ahora es más simple, te sentas en tu casa, con un café, y tomas el curso que querés. Antes tenías que planificarlo, pensarlo, ir hasta la sede, ver si te coincidía el horario, etcéteras varios.

3- Mirate. Necesitas entender para qué sos bueno. Solo entendiendo para que sos bueno vas a poder plantar la semilla de lo que querés hacer. No recuerdo quién lo dijo, pero es imposible competir con una persona que se divierte haciendo lo que hace. Pensá, pensá y pensá. ¿En qué soy bueno? En que soy REALMENTE bueno. Ojo, no en que me gustaría ser bueno. Plantá la semilla sobre tu realidad y a partir de ahí, construí. Te dejo una punta. Podés pensar en extensiones de lo que ya haces bien en tu vida. Pensá, por ejemplo, qué cosas regalás y te las agradecen. Para empezar.

4- Entendé los problemas y necesidades actuales. Vamos por partes. Los problemas son subjetivos, siempre lo fueron y lo serán. Si vos percibís algo como un problema/necesidad, pero el otro no lo vé así, nunca vas a poder venderle una solución, porque para el otro no hay un problema.

La pandemia hizo surgir muchos problemas nuevos que antes no existían. Es necesario definir lo mejor posible la necesidad problema, para que la solución sea lo más acertada posible. Sentate y diseccioná el problema.

Varieté | Misceláneas para seguir entendiendo

Vender tiene que ver con el producto o servicio más que con la economía o el contexto actual. Te haces chiquito vos mismo si te pones a pensar que no vendes por el contexto, te autoboicoteas. Si es bueno, la gente lo compra. Si es atractivo, la gente lo compra. Si tu pollo es el más rico de tu barrio, la gente lo va a comprar.

Innovación, ¿qué es?

Algo que antes estaba separado y ahora está junto. Las valijas con rueditas, ¿por qué nadie lo había pensado? Porque las personas que tenían la posibilidad de viajar, lo hacían con su ayudante personal y ellos las llevaban. Pero los tiempos cambiaron, y la cantidad de personas que viajan, creció terriblemente y por lógica, no viajan con ayudante personal que pueda cargar las valijas. Resultado: ahora sí se necesita valija con rueditas.

Hábito, ¿qué define un hábito?

1) El gatillo: lo que dispara la necesidad.

2) La falta: lo que nos recuerda y refuerza el hábito.

Vamos con un ejemplo: ¿cómo pasamos de lavarnos los dientes por siglos sin pasta de dientes a no poder lavarnos los dientes si no tenemos pasta de dientes? El gatillo hace que nos lavemos los dientes. Si me olvidé la pasta y no tengo la sensación de menta y frescura en mi boca, esa falta refuerza mi hábito.
Hay miles de hábitos cambiados, pandémicos. Hacé un listado de todos los hábitos que cambiaron en los últimos 5 meses y las necesidades que se dispararon a partir de estos cambios.

Orejas tapadas: no andes preguntando por ahí que les parece tu emprendimiento, si les gusta, si te comprarían. No sirve. Los humanos hacemos cosas distintas a las que decimos. Lo mejor que podés hacer es observar comportamientos. Los productos o servicios se prueban tratando de venderlos, no se prueban “preguntando”, no se prueban “regalando”. Lo que necesitas saber es si alguien compraría/pagaría por tu producto.

Miramos comportamiento y no palabras. Si ves que no está funcionando, empezá a cambiar una variable, solo una por vez. Vamos de nuevo con el pollo. Tu pollo lo vendés con papas al horno y en una hermosa caja rosa fluo. ¿Se vende? Sí, pero no como te gustaría. Ok. Primero cambiá el acompañamiento, sale el mismo pollo, cocinado de la misma manera, con la misma caja rosa fluo, pero con ensalada rusa. ¿Y? ¿Funcionó mejor? Parece que sí, pero aún no está al 100%. Bien, entonces dejamos el pollo y la ensalada rusa, como las variables constantes, y cambiamos la caja. Y así sucesivamente, vas probando. Lo Importante: no cambies dos variables a la vez, porque no vas a tener manera de saber cual funciona y cual no. Cambia de a una por vez.

Te sumo más datos. Es necesario tener alineados:

1) Propuesta de valor: lo que hace diferente a tu producto de los demás

2) Precio: para hablar largo y tendido. Pero no tengas miedo, poné el precio que creés correcto, acordate que las personas están gastando plata en lo que quieren. ¿Te comprarías un cuadro en este momento? Ok, hay mucha gente comprando arte. Pensalo.

3) Público: si, pensá en tu cliente amigo, qué compras vos y cómo te gusta que te traten

4) Canal: cómo/por dónde lo vendes. Si querés vender unas pantuflas divinas, para un público de más de 70 años, pero solo tenés Instagram, será difícil que te las compren, pensa el canal correcto.

Subir la carga viral: nada que ver con la pandemia. Punto y aparte.

¿Qué significa subir la carga viral? Aumentar la recomendación, lograr el boca a boca. Recordá el principio de la charla, acá no estamos hablando de grandes presupuestos de publicidad, sos vos y solo vos encarando un emprendimiento de supervivencia. Por lo tanto, necesitas que te recomienden, y que te recomienden en serio, alguien que compró y le pareció genial. Buscale la vuelta de tuerca para que se hable de lo que vendés.

Volvé a vos, pensá… ¿A quién le das más bolilla? ¿A la recomendación de tu amiga, de tu vecino, o a lo que las empresas te quieren vender?

Imaginalo así: dos amigas van de compras a la feria de fin de año del barrio y quedan en encontrarse 1 hora después. Llegan las dos y se muestran mutuamente lo que compraron. Uno de esos productos es algo que vendiste vos, ¿qué te gustaría que se dijera de tu producto? Ahora pensá en la amiga número dos, según lo que le dijeron, ¿iría a comprar tu producto? ¡Subile la carga viral!

Aquí van los 4 pilares que suben la carga viral a los productos o servicios:

1) Novedad

2) Humor

3) Sexo

4) Miedo

No seas tímido: se pueden probar cosas jugadas, son las que tienden a funcionar. Si pensaste en un producto que le ves baja probabilidad de que funcione, seguramente muchos piensen como vos, que tiene poca posibilidad y no lo hagan. ¿Entonces? ahí hay una oportunidad.

Así te dejo, pensando todo, empezá, sos vos, busca que te apasiona, en que sos bueno. ¡Arrancá!

Carolina López Bueno