La era de los buenos contadores de historias

16/07/2021

Por Sebastián Campanario

En un año de Covid, crisis económica sin precedentes y aceleración de todos los procesos de cambio, la escritora argentina Mariana Enriquez contaba en una entrevista de fines de 2020 que “son tiempos sin duda interesantes para ser contados… no sé si tanto para ser vividos”.

La complejidad extrema que está experimentando el planeta, unida a la lluvia copiosa de información, hacen que valoremos cada vez más los filtros para no perdernos en la marea. Y las buenas historias son eso: filtros que nos permiten entender mejor lo que está sucediendo y no morir en el intento.

En paralelo, la multiplicación de nuevas plataformas, formatos y modelos de negocios que dieron lugar en el último año a cambios radicales en el campo de la atención (con la denominada “economía de la pasión”) generan infinitas oportunidades para las y los buenos storytellers. La tecnología más temprano o más tarde se transforma en un commodity, lo que queda como diferencial en última instancia es la capacidad de armar nuestra propia buena historia, en una charla, un libro, posteos en redes sociales, un podcast o dónde estemos más cómodos. Elegir el tono adecuado y trabajarlo para diferenciarnos del resto. Es un viaje, además de útil, tremendamente divertido y fascinante. Porque, como decimos en el curso de storytelling del Instituto Baikal, parafraseando a una frase anónima de Twitter, nadie puede competir con aquellas personas que se divierten haciendo lo que hacen.

Sebastián Campanario