La sustentabilidad como superinteligencia colectiva

 

Por Marcelo Rinesi

O: No se puede mantener sano un elefante un pedazo a la vez.

Sabemos cómo hacer sistemas eficientes y, cuando queremos, sustentables – tenemos mucha más capacidad en esta área de lo que pensamos. Los sistemas industriales avanzados contemporáneos son extremadamente sofisticados, desde complejos materiales de diseño a poderosos sistemas de monitoreo, simulación y optimización. Y también avanza la velocidad a la que estos sistemas mejoran: muchas tecnologías de frontera en el horizonte inmediato, además de promesas exageradas sobre nuevos tipos de productos o paradigmas económicos, tienen impactos directos, prácticos, y, a largo plazo, mucho más significativos en procesos industriales o logísticos básicos.

¿Entonces por qué nuestras economías, tomadas en conjunto, son cada vez menos sustentables? Esa es la pregunta clave. Una organización sustentable en una economía que no lo es, tarde o temprano va a colapsar con el resto de su medio ambiente.

Parte de la respuesta es «política», entendida como el siempre cambiante balance de poderes, objetivos y valores. Pero incluso cuando genuinamente queremos hacerlo, fallamos en el agregado de nuestros esfuerzos -procesos sustentables dentro de una organización interactúan con procesos e infraestructuras externos de formas que terminan siendo insostenibles.

Un marco de referencia simple pero poderoso para entender esto proviene de la teoría de las organizaciones: las organizaciones pueden aplicar tecnología y know-how para mejorar su eficiencia gracias al (relativamente) libre flujo interno de información, asignación efectiva de capital, e infraestructuras de coordinación. Las interacciones entre organizaciones generalmente tienen lugar cruzando interfaces mucho menos permeables (una excepción notoria son los oligopsonios predatorios, lo que es un tema aparte). Una organización y uno de sus proveedores o clientes pueden tener ambos tecnología y sistemas de control sofisticados, pero en conjunto tener una relación ineficiente y de lento progreso. Las señales de precios y curvas de oferta y demanda, por más fundamentales que sean como elementos de coordinación, no son siempre suficientes -una de las razones por las cuales las compañías se convirtieron históricamente en una estructura organizativa tan ubicua.

Estamos viendo desarrollos específicos que atacan este problema: mejoras en la trazabilidad de las cadenas logísticas, reportes de impacto ecológico, etc, pero me gustaría organizarlos en un modelo que describe la dinámica de esta situación:

  • Por una variedad de razones (cambios en preferencias culturales, inestabilidad en las cadenas logísticas, caída a largo plazo de recursos, etc) muchas organizaciones están intentando, en diferentes grados, mejorar la sustentabilidad de sus operaciones y de los sistemas de los que son parte.

  • En otras palabras, tienen un presupuesto de esfuerzo (márgenes de ganancia, capital disponible, prioridades estratégicas, etc) para incrementar la sustentabilidad.

  • Las inversiones de este presupuesto en procesos internos, aunque no tiene garantías de éxito (después de todo, muy pocas organizaciones explotan el potencial tecnológico tanto como podrían, incluso teniendo en cuenta limitaciones de capital), tiene posibilidades claras y bien demostradas.

  • Por otro lado, inversiones en procesos externos, limitados por flujos de información, coordinación, e inversión nula o muy limitada, muchas veces terminan convertidos en acciones de relaciones públicas fútiles, casi un gesto obligado, pero sin incrementar la sustentabilidad sistémica (e, interesantemente, sin cambiar percepciones sociales).

  • Como respuesta a esto, las organizaciones -cuando su presupuesto de esfuerzo lo permite- intentan reducir estas limitaciones incrementando los flujos de información y coordinación a través de mejoras en trazabilidad, reportes de impacto, etc.

En este modelo muchas innovaciones tecnológicas y de proceso -incluyendo intentos no siempre exitosos de trazabilidad usando blockchains- son esfuerzos relativamente descoordinados de mejorar la eficiencia en el cuello de botella sistémico, que no es la eficiencia dentro de las organizaciones sino en sus interacciones.

(Vale la pena repetir que este cuello de botella tiene lugar en la frontera de la eficiencia organizacional; la mayoría de las organizaciones todavía tienen muchísimo potencial de mejora sin explotar, ya sea por falta de capital, no tener acceso al know-how, o no haber tomado la decisión estratégica de buscar esa forma de ventaja competitiva).

Entender esta tendencia emergente nos da un marco de referencia para organizar estas iniciativas en una sola frontera de desarrollo. Podemos identificar cuatro aspectos en este proceso:

  • A nivel del marco estratégico, las organizaciones más avanzadas están expandiendo su foco de interés más allá de sus operaciones, proveedores, y cliente a una visión más sistémica que engloba la sustentabilidad ambiental, el impacto social, etc. Esto no es equivalente a intentar no hacer (mucho) daño. Estas organizaciones entienden que la salud de los sistemas de los que son parte es una condición de posibilidad para su propia rentabilidad y crecimiento, y planean en función de esto. (Para algunas organizaciones esto es empíricamente falso, y que son efectivamente predadores: su éxito por definición depende y es ayudado por el deterioro sistémico de su medio ambiente. Naturalmente, no caen dentro del ámbito de este análisis, y puede argumentarse que tampoco dentro del ámbito de las actividades legítimas).

  • A nivel de la interocepción organizacional, la forma en la que una organización se percibe a sí misma, estas organizaciones no solo registran mayor cantidad de datos sobre sí mismas que organizaciones equivalentes, y con más detalle y mejor organización, sino que enmarcan estos datos dentro de modelos cuantitativos detallados de su propio funcionamiento. Una característica común de estas organizaciones es que son capaces de simularse a si mismas bajo diferentes condiciones internas y externas, incluyendo tecnologías hipotéticas, cambios en procesos internos, condiciones de mercado, etc. No miden y reportan, sino que refinan sus propios modelos de sí mismas con nuevos datos.

  • Sus interacciones con otras organizaciones involucran el uso explícito y compartido de datos y modelos, en el sentido de que ofrecen y demandan de sus partners externos información que represente su entendimiento de los aspectos relevantes de sus propios procesos, y usando los de sus partners para expandir su entendimiento de la sustentabilidad sistémica más allá de su propio rango de operaciones. En otras palabras, las organizaciones interactúan en ambientes de negociación con alta densidad de información para coordinar procesos, desde la manufactura o compra de un proceso o servicio a la dirección de una línea de desarrollo, para maximizar tanto sus ganancias mutuas como la salud y sustentabilidad de su medio ambiente.

  • A nivel sistémico, entonces, esto incrementa la efectividad de iniciativas de sustentabilidad a través de un entendimiento más profundo de estados, procesos y limitaciones, fluyendo a través del sistema y ayudando a la toma de decisiones de corto y largo plazo. Cada par de organizaciones interactuando puede mejorar (en conjunto) tan rápido como mejoran internamente, agregando un factor de interés compuesto al efecto de mejoras tecnológicas.

Mientras que señales de precios y curvas de oferta y demanda permiten, bajo ciertas condiciones, que los mercados funcionen como optimizadores emergentes, mejorar las relaciones inter-organizacionales para tomar ventaja de información más detallada a nivel sistémico incrementa la flexibilidad y poder cognitivo del sistema en su conjunto.

Esto no es en sí mismo nuevo. Historiadores y economistas han estudiado por mucho tiempo la forma en que las interacciones del comercio, así como contactos más informales, ayudan a establecer y diseminar mejoras tecnológicas. El desarrollo basado en exportaciones, cuando funciona, lo hace tanto por las nuevas capacidades que ayuda a importar, evaluar, e integrar como por el ingreso proveniente de las exportaciones. A lo que los desarrollos que estamos discutiendo apuntan, es a acelerar esta mejora para ponerla al nivel del cada vez más rápido avance de la frontera de mejoras dentro de cada organización.

Para ponerlo de otra manera, aunque la transparencia total puede ser contraproducente, la historia científica, económica, e incluso social de los últimos siglos muestra que las ventajas técnicas del secreto son mucho menores que las ganancias estratégicas de una interacción más abierta.

Ya se pueden percibir algunos aspectos de stacks de tecnología cubriendo desde sistemas geo-ecológicos a logística post-consumidor, incluyendo plataformas de sensores ubicuas, algoritmos de privacidad diferencial, smart contracts, modelado de sistemas usando AIs y protocolos criptográficos. Entender el rol de estos desarrollos y otros, presentes y futuros, en lo que estamos intentando hacer, entender qué es lo que estamos intentando hacer, es uno de los temas clave en iniciativas de sustentabilidad y de desarrollo económico de largo plazo -que en cualquier agenda suficientemente ambiciosa y ética son un solo objetivo.

Cuanto antes una organización aprenda a entenderse mejor a sí misma, y cuanto antes interactúe con su medio ambiente para la construcción colaborativa de conocimiento, mayor será su rol potencial en una economía futura viable, y mayores las probabilidades de que exista una.

Marcelo Rinesi

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