Lo que se necesita para invertir en un emprendimiento: tiempo

20/11/2020

Camila Naveira nos cuenta sobre el análisis detallado que se hizo en el Seminario de Emprendedores sobre los modos de organizar el tiempo en un emprendimiento y los objetivos a largo plazo.

El tema de este encuentro es el tiempo y cómo decidimos usarlo e invertirlo, tanto a nivel general (familia, trabajo, proyectos, etc.), como hacia adentro de los proyectos. Como toda decisión de inversión, decidimos al no decidir. Es decir, cuando no decidimos de manera consciente a qué dedicar el tiempo lo terminamos destinando a lo primero que aparece. 

En emprendimientos esto es muy importante porque al principio no tenemos dinero, sólo tiempo. 

Los dilemas en relación al tiempo pueden darse a nivel macro: tiempo con los hijos vs. tiempo dedicado a nuestros emprendimientos, y suele ser difícil decidir porque son cosas que nos gustan o importan mucho y que compiten por el mismo tiempo. Y luego hay dudas y tensiones respecto a qué le dedicamos nuestro tiempo en el marco de nuestros proyectos, donde en general muchas cosas demandan nuestro tiempo y atención. Y otra tensión muy común es la que se nos da a todos entre priorizar el presente o el futuro.

Emiliano usa como referencia el libro Built to Last en el cual se desarrolla la tensión entre dos tipos de perfiles de emprendedores: time telling vs. clock-building. El patrón que caracteriza a las empresas que perduran es que son lideradas por clock-builders y  el producto es la compañía misma, una organización construida para escalar. 

Otra característica que las distingue es que desarrollan superávit de management: pagarle a alguien que no necesitás para tener una estructura que te permita aprovechar oportunidades cuando aparecen. 

La clave es pensar en el largo plazo porque si sólo nos enfocamos en el corto plazo la organización no crece. En gran parte construir una organización significa aguantar los incendios del día a día, dejar que se rompa el corto plazo con el fin de construir el largo. 

Emiliano recomienda dos ensayos de Paul Graham que también sirven para abordar este tema: Default Alive or Default Dead? y Ramen Profitable. Para Graham los emprendimientos deben lograr rápidamente una rentabilidad mínima para no ser vulnerables, esa rentabilidad que le permite a los fundadores sobrevivir y no depender de nadie. Obtenerla tiene que ocuparnos el mínimo tiempo y cabeza posible y cualquier peso que se genere por sobre esa rentabilidad «Ramen» tiene que estar enfocado en construir algo valioso. 

En este sentido, se recomienda tomar decisiones pensando de manera binaria: «¿Esto que voy a hacer es para sobrevivir o para ir a la luna?», en el medio no debería haber nada.  

Este razonamiento se basa en la regla de oro de las finanzas: el costo de oportunidad. 

«Todo suma» es lo anti-finanzas porque es no entender ese costo de oportunidad, lo que decidimos hacer implica no hacer otro montón de cosas que podríamos estar haciendo con ese tiempo pero que no suman desde la perspectiva del largo plazo. 

Cuando uno empieza a ser consciente del costo de oportunidad se da cuenta que poner el foco en muchas cosas chiquitas significa perderse las cosas grandes. Emiliano recomienda establecer un filtro propio que nos sirva para decidir en qué invertimos nuestro tiempo. Muchos proyectos nos pueden interesar pero si uno no tiene un filtro se involucra en todo y diversificar mucho es garantía de mediocridad. Esto no se contrapone con la experimentación cuando el objetivo es aprender, pero una vez que uno entiende lo que funciona, hay que concentrarse en escalar. 

Una buena matriz para decidir a qué acciones le dedicamos tiempo es la siguiente: ¿Cuán fácil es? ¿Cuán probable es que funcione? ¿Cuánto impacto va a generar? 

Muchas veces no medimos cuánto upside (todo lo que podemos ganar) y cuánto downside (todo lo que podemos perder) tienen las cosas que hacemos. A lo que debemos apuntar es a acciones que generen una desproporción del upside respecto del downside

En general no medimos nuestras inversiones de tiempo y plata según su costo de oportunidad. En inversiones se piensa todo el tiempo así: ¿cuánto upside tiene esto? Si no tiene una buena proporción no se le dedica tiempo. Es muy importante ser sensible a esa ponderación y para eso hay que ser consciente de los propios sesgos. 

Emiliano recomienda dedicar el tiempo a acompañar cosas que «crecen solas» y no a empujar «mulas empacadas» porque en general en el mundo emprendedor se suele dar mucho lo segundo. «Hay que tener suficiente distancia con las cosas para abandonarlas si requieren mucho empuje». 

Los emprendimientos no se hacen creciendo al 15% anual. Los que pretenden ser escalables tienen que crecer en serio y rápido, y eso no se empuja, se encuentra. Uno tiene que encontrar las vetas que crezcan rápido. Hay muchos drivers de crecimiento pero no hay que quedar empantanado con ninguno. Por ejemplo, invertimos en publicidad en Redes Sociales y si en 3 meses eso no generó un crecimiento no hay que seguir poniendo plata ni tiempo ahí. 

Muchos emprendedores están ejecutando un modelo de negocio que no vale la pena por no poder pivotar agresivamente para despegarse y generar algo más rentable y escalable. 

«Está bien probar pero también abandonar rápido lo que no funciona. Hay que saber predecir rápido lo que funciona y dedicarle tiempo y plata. En qué liga jugamos muchas veces depende de ese tipo de decisiones». 

Camila Naveira