Tres mentalidades para tiempos inciertos

29/07/2021

Por Adrián Kohan

Con la incertidumbre que trajo el Coronavirus, muchas empresas se replantearon la forma en la que tomaban decisiones. Aquellas que fueron más exitosas en esta tarea no fueron necesariamente las que hicieron grandes cambios, sino las que fueron consistentes en hacer algo que probablemente ya venían haciendo bien: ¡pensar!

En “Cómo resolver problemas de negocios” nos metemos en la cabeza de las compañías que toman buenas decisiones y tratamos de entender cómo funciona esa maquinaría. Entre muchas otras piezas, discutimos 3 mentalidades que pueden resultar muy útiles para contextos de alta incertidumbre como los de ahora:

  1. Usar múltiples lentes: El primer paso en resolver cualquier problema de negocios es definir la pregunta que queremos contestar. Parece obvio, pero muchos de nosotros nos lanzamos a buscar soluciones sin tener la pregunta en claro; y las preguntas hacen un recorte de la realidad que nos lleva a cierto tipo de soluciones, pero nos ocultan otras. Por lo tanto, saber encontrar la pregunta es como un superpoder que nos puede hacer ver cosas que no veíamos o llegar a soluciones mucho más creativas. Para lograr esto tratamos de definir un problema analizándolo desde todos los ángulos y a todas las escalas posibles antes de lanzarnos a resolverlo. En este sentido, las empresas que mejor enfrentan tiempos de incertidumbre son también las que aplican consistentemente a la definición de sus problemas una mirada de 360 grados porque les permite enfocarse en lo realmente importante e identificar tanto riesgos como oportunidades nuevas que puedan presentarse.

     

  2. Fomentar la curiosidad: La aplicación del método científico a la resolución de problemas de negocios resultó ser una de las herramientas más potentes para llegar no solo a las mejores soluciones sino también a las más innovadoras. Nuestro cerebro es una máquina de reconocer patrones y no le resulta natural buscar múltiples perspectivas. El pensamiento crítico no solo evita caer en sesgos cognitivos, como el de confirmación o el de anclaje que suelen multiplicarse en tiempos de incertidumbre, sino que potencia la creatividad cuando se lo combina con el uso de otras metodologías como los árboles lógicos o el uso de herramientas muy simples como los “cinco por qué”. Enfrentados a situaciones extremas e inciertas, explorar múltiples cursos de acción suele llevar a soluciones más robustas.

     

  3. Abrazar la ambigüedad: Las empresas que mejor resuelven problemas no son las que siguen un enfoque mecánico sino las que se dan la libertad de ir y volver entre las distintas etapas adaptándose a nueva información o a resultados de análisis o pruebas. Es un proceso altamente no lineal, en donde la prueba y el error basado en hechos juega un papel central. Abrazar la ambigüedad también implica aceptar que es difícil predecir el futuro (con o sin pandemia mediante) y que por lo tanto es necesario trabajar con múltiples escenarios desarrollando estrategias flexibles y con foco en establecer opciones más que en un curso prefijado de antemano.

En los últimos diez años diversas encuestas muestran que, en la percepción de sus empleados, solo un porcentaje muy pequeño de las decisiones importantes de una empresa son adecuadas. La incertidumbre creada por el Coronavirus no hizo más que evidenciar un problema que ya existía y para el cual hay soluciones probadas. Siempre es bueno replantearse cómo uno trabaja, ¡pero primero asegurémonos que lo básico esté cubierto!

Adrián Kohan

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