Revolución Senior: nuevas ideas para los 50+

por | 26/05/2020

El lunes 25 de mayo tuvimos uno de esos encuentros cuasi mágicos en Proxi, con una persona poco conocida a nivel masivo. Azucena Gorbarán viene trabajando complejidad desde hace 30 años (cuando nadie hablaba de este tema) y lleva hechos más de 300 proyectos de transformación de empresas y personas en todo el mundo. A pesar de que es una referente global en sistemas complejos y organizaciones, es sumamente humilde, tímida y afable. A los 67 años se considera en plena pendiente ascendente en su vida personal y profesional, con más demanda y trabajo que nunca: «Avanzamos y crecemos a nivel cognitivo, espiritual y socio-emocional hasta los 100 años y más aún. Es completamente ridículo que con el Covid toda la propuesta para los mayores de 60 pase por mandarnos a hacer palabras cruzadas a nuestras casas», dijo en un tramo de la charla.

La madurez emocional, la creatividad, la comprensión de niveles de complejidad crecientes (clave en el mundo actual), el manejo del ego, la sabiduría para ver qué batallas dar y cuáles no, la persistencia y el encuentro con una «voz propia» son habilidades que van mejorando con el paso del tiempo.

En el curso de Revolución Senior que empieza el viernes 26 de junio* vamos a ver cómo optimizar esta caja de herramientas, con charlas breves con referentes en el tema que fui conociendo para la investigación del libro de Sudamericana, para las clases en Baikal y para las notas en La Nación. En un contexto donde por primera vez en la historia de la Humanidad hay más personas de más de 65 años que de menos de 5, con todas las consecuencias económicas, sociales y de oportunidades de negocios que ello implica. Y donde la pandemia puso en un lugar de más protagonismo a este sector etario, con sus desafíos y también nuevas posibilidades para derribar prejuicios.

Vamos a hablar con expertos sobre lo último en longevidad y plenitud; sobre libros, series, películas, en el tono distendido de Proxi, pero con un doble click en el segundo tiempo de la vida, buceando en el océano de «lo que no sabemos que no sabemos». Con el cuidado que marcaba el físico Richard Feynman, de «abrir cabezas pero no tanto como para que se caiga el cerebro».

Sebastián Campanario