¿Walt Whitman y las peluquerías japonesas te enseñan a emprender?

28/08/2020

Daniel Esteban Lumsden, alumno de Seminario de Emprendedores

«Do I contradict myself? Very well, then I contradict myself, I am large, I contain multitudes«.
Walt Whitman

Cuando me anoté en la Escuela de Emprendedores pensaba que iba a salir de las clases con puntos concretos sobre lo que pienso y hago. Bueno, no. Salgo con la cabeza pensando en mil cosas y a la vez en una. Es como el Aleph: en un punto concreto uno puede ver todo el bendito universo.

No estoy seguro cómo es que en la clase se cita a Walt Whitman  y se termina hablando  de cómo un emprendimiento la rompió en Japón cambiando el modelo de negocios de peluquerías, donde hay japoneses coquetos y otros que no. Listo, peluquerías para los no coquetos (10 dólares por un corte en 10 minutos, en lugar de una mañana entera para que te atiendan de pies a cabeza).

Si voy a preguntarle a alguien qué producto quiere o qué tengo que hacer con mi emprendimiento probablemente no me ayude, lo mate. A menos que encuentre a las personas indicadas a quién consultar o con quien formar equipo, que termina siendo más importante que el emprendimiento en sí. Pero para eso, antes de evaluar al resto, hay que empezar por uno. Evaluar qué tipo de persona soy, qué estoy haciendo, y contrastar las opciones positivas con el costo de oportunidad para armar no solo mi emprendimiento sino también mi vida.

¿Se hablan o trabajan cosas concretas? Sí, es un punto central en el curso poder establecer si el proyecto propio es literalmente una mierda. 

Este es un curso/taller/espacio antiemprendedores o, por lo menos, el curso que va en contra de lo que vas a ver en el mercado, o todo lo que se dice por ahí sobre qué hacer, motivaciones y éxitos (lo digo desde mi experiencia personal). Comúnmente no te invitan a preguntarte: ¿Quién sos? ¿Qué querés hacer?¿Vale la pena que lo hagas?¿Cuáles son tus fortalezas?¿Cuáles son tus debilidades? ¿Cómo lo aplicás?¿Tiene que valer la pena para vos lo que vale la pena para el resto?. Esta última, una pregunta para nada trivial.

Ya va, creo, más de un mes de este «espacio», y me parece que pocas cosas últimamente me hacen desligarme de meter mano a hacer otras cosas mientras escucho hablar a otros. Nada de  mails, WhatsApp o  incluso  avisar que no me llamen en ese horario. Si alguien me pregunta en qué estoy, le voy a responder que estoy cursando, aunque en vez de decir que es en un curso, debería decir, no sé, la verdad que no sé. Participo de encuentros que  están bárbaros en esa hora y media los días miércoles. Porque lo que hago es descubrir  cosas sobre mí y mucho sobre la constitución de un emprendimiento. 

Pero  volviendo casi al punto de partida: empezaste con  dudas y preguntas, terminas llevándote dudas y preguntas pero de otra forma que te lleva a sentir que esta frase es cierta: «Sabiduría es cuando te olvidas de todo el conocimiento”. 

Excepto mi mención al Aleph (que estoy dudando si ocurrió), todo el resto de las frases y conceptos fueron dichos en el curso. Pero algo es seguro: Emiliano citó a Borges.

Daniel Esteban Lumsden