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¿Me harías un favor el año que viene?

Por Emiliano Chamorro

Estás súper ocupado y alguien con quien tenés un nivel de compromiso intermedio te pide una reunión para hoy a la tarde. Le decís que no. Esa misma persona te pide una reunión para dentro de 6 meses. Le decís que sí. Tu “yo” de dentro de 6 meses probablemente va a estar tan ocupado como tu “yo” de hoy y no va a querer tener la reunión llegado el momento. Pero no tiene salida: tu “yo” de hoy ya lo comprometió. Total, él no va a tener que ir a la reunión.

Cuando el compromiso tiene un costo, nos es más fácil comprometernos a futuro que en el presente. Valoramos, como es lógico, más el presente que el futuro. Es como si fuéramos dos personas, una que vive hoy y otra que va a vivir en el futuro. Pero con el truco de que nuestro “yo” de hoy puede comprometer a nuestro “yo” del futuro para cosas que nuestro “yo” de hoy no está dispuesto a hacer.

Esta es un arma potentísima ya que todo el tiempo -y muchas veces sin darnos cuenta- estamos cuidando o descuidando a nuestro “yo” futuro. Lo podemos comprometer a hacer cosas que no tienen sentido pero también lo podemos comprometer a cosas que le hacen bien.

Y ni siquiera hace falta comprometerlo, con sólo fijarle la opción predeterminada a nuestro yo futuro, es muy improbable que opte por otra cosa.

Por ejemplo, es mucho más difícil comer una ensalada hoy pudiendo elegir comer un pulpo a la gallega que contratar hoy un servicio que te traiga ensaladas todos los mediodías por un mes empezando la semana próxima. Y la semana próxima la ensalada ya va a estar ahí, va a ser el default. No hay que elegir entre el pulpo y la ensalada sino que la ensalada ya está y cambiar al pulpo tiene un costo (económico por desperdiciar la ensalada y psicológico por salirnos de lo predeterminado). Muy probablemente comamos la ensalada.

¿Entonces qué?

Entonces:

  • Pensá las cosas que querés y buscá la manera de fijarlas como predeterminadas para tu yo futuro.
  • Cuando querés algo de alguien, tené en cuenta que es mucho más probable que te lo dé si se lo pedís para el futuro que si se lo pedís para ahora.
  • Cuando te piden algo que no harías hoy, sé muy cuidadoso con aceptarlo para el futuro.

Esta es la segunda herramienta de nuestra arquitectura de opciones de decisión. Recordá que la primera es el poder de lo predeterminado. El próximo texto, dentro de unos días, viene con la tercera: visibilizar los incentivos.

Emiliano Chamorro

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