Videojuegos: donde viven los niños

30/09/2020

Santiago Tissembaum Augé nos cuenta acerca del encuentro del 25 de septiembre de Huevos de Dinosaurio

«Pensamos los videojuegos como un consumo, y no como un lugar de vida» dijo Emiliano Chamorro haciendo alusión al tiempo que pasan los chicos en estas plataformas. En esta edición de Huevos de Dinosaurio, nos acercamos a esta industria, que se está comiendo todo, pero también hablamos sobre computación cuántica y nuevos materiales para proteger los alimentos. Arranquemos por ahí.

En los últimos encuentros, Clara Vizcaíno nos fue presentando alternativas proteicas con procesos de producción más sustentables (en el encuentro anterior fueron las proteínas basadas en aire). En esta oportunidad, nos comentó sobre los desperdicios que ocurren en la cadena productiva y las alternativas que buscan reducirlos. Hoy en día, un tercio de esta producción se echa a perder, representando el 8% de las emisiones de dióxido de carbono. Estos problemas son causados, en gran medida, por el tiempo que transcurre entre la cosecha y su oferta en el mercado. Para lidiar con esto, la empresa Apeel desarrolló un material basado en plantas, que recubre cualquier fruta o verdura y logra extender la vida útil a más del doble. Esto es posible, dado que impide el ingreso de oxígeno y mantiene el agua más tiempo dentro de la fruta. La empresa posee acuerdos con grandes supermercados, como Cotsco y Walmart, donde ya ofrece sus productos.

Continuamos con Rocco Di Tella, quien nos habló de los avances de la computación cuántica. Las computadoras actuales funcionan con una lógica binaria. Es decir, una continuación de ceros y unos, que generan todo lo que ocurre en ella. La alternativa cuántica, en vez de implementar bits, utiliza qubits. Esta unidad también procesa ceros y unos  pero no de manera continua, uno detrás de otro, sino en simultáneo, brindando una capacidad de procesamiento ridículamente superior al binario.

El año pasado, Google mostró que su computadora Sycamore, compuesta por 53 qubits, había logrado en pocos minutos, generar números aleatorios que a la computadora convencional le tardaría diez mil años. De esta manera, se declaró la superioridad cuántica. Si bien la noticia fue disruptiva, sus implicancias en la práctica seguían siendo nulas. Eso cambió hace algunas semanas, cuando anunciaron que esta misma computadora había logrado realizar una simulación química. Fueron capaces de modelar cómo reaccionaría una molécula ante un cambio determinado.

A partir de esto, Rocco plantea que la biotecnología parecería ser uno de sus primeros campos de aplicación. Pero aún hay inconvenientes que deben ser resueltos. El principal es la alta inestabilidad de los procesos cuánticos. Cualquier intervención al sistema altera su composición, volviendo muy difícil su manipulación (característica explotada para el desarrollo de canales de comunicación, como vimos en una edición anterior de Huevos de dinosaurio).

Finalmente, hablamos sobre videojuegos. La semana pasada, Mariano Zorrilla comenzó a mostrarnos los últimos IPOs (Oferta Pública Inicial, por sus siglas en inglés). En esta oportunidad nos contó sobre Unity, una plataforma de herramientas para el diseño de videojuegos. Realizó su entrada al mercado por un valor cercano a los 11 billones de dólares, pero ya se encuentra valuada por encima de los 23 billones. Particularmente, la empresa se reparte, casi en partes iguales, el mercado con su competidora Unreal, perteneciente a Epic Games (dueño de Fortnite). El crecimiento del sector fue tan grande en los últimos años que se estima que vale alrededor de tres veces la industria de streaming, audio y video juntos.

Para muchas personas, especialmente niños, estas plataformas dejaron de ser sólo entretenimiento, y se convirtieron en un hábitat. Las grandes empresas se encuentran integrando cada vez más la arista social dentro de sus propuestas. Un ejemplo de ello es el Party Royale, el modo de juego dentro de Fortnite donde solo se «pasa el rato». Tal es así, que organizan conciertos vía streaming, contratando artistas cómo Travis Scott o Anderson Paak.

Emiliano nombró a Daniel Molina, profesor de Baikal, quien contaba, tiempo atrás, que los chicos pasan poco tiempo en estos lugares si pensamos a los videojuegos como el lugar donde viven y tienen sus círculos sociales. Así, cuando lleguen los cumpleaños, ya no pedirán juguetes para impresionar a sus amigos, sino pieles (skins) para sus personajes dentro del videojuego.

Santiago Tissembaum Augé